canta ícaros

Acosada

Publicado: 2013-07-31

Desde hace mucho las mujeres no pueden caminar tranquilas por las calles. Somos víctimas de todo tipo de violencia y vejaciones. El acoso callejero es pan de cada día. Ningún distrito se salva, ninguna calle.

El domingo 28 de julio estaba caminando muy tranquila, me dirigía a comprar medicinas en la única botica abierta en esta fecha. Pasé por la primera cuadra de Atahualpa, en Miraflores, donde se encuentra la puerta al estacionamiento de la conocida pollería Norky’s (Negociaciones Noinu S.A.C. RUC: 20509658138), los vigilantes que resguardan el local empezaron a mandarme besos, a silbarme y decir palabras que no repetiré en mi blog. Me sentí asqueada, impotente, no sabía cómo defenderme de esa situación. ¿Tenía acaso que bajar a su nivel y mandarlos al diablo con palabras “adornadas”?

Seguí mi camino, pero inevitablemente tenía que volver por la misma calle. Y aquí viene una pregunta clave: ¿Tenemos que evitar salir o caminar libremente porque podemos ser vícitmas de acoso callejero o algo peor? ¿Cuándo tendremos el respaldo del Estado para que podamos transitar tranquilas por el espacio público que por derecho nos pertenece? No hay políticas contra el acoso callejero.

El 30 de julio me dirigí hacia Norky’s para presentar mi reclamo sobre esos vigilantes que flaco favor le hacen a su imagen. Pedí hablar con el administrador que se demoró mucho en presentarse, luego le pedí hablar en otro sitio más calmado, su sitio de atención no era una oficina, sino en el despacho de los platos. Allí fue que me atendió. Esperé el siguiente discurso a mi reclamo: Señorita, disculpe, muchas gracias por avisarnos de este penoso incidente, le prometo que tomaremos las medidas respectivas contra la empresa que hace el service de vigilancia y la mantendremos al tanto de lo que suceda con esos malos trabajadores. Pero lo que sucedió me dejó con la boca abierta. El administrador del sitio me dijo que ellos no tenían nada que ver en el asunto, que esa es una empresa externa y que lo que hicieron estuvo en la calle. Lo cual no es cierto porque ellos estaban dentro del local. Después me dijo que si quería podía enviar una carta a la pollería explicando lo que había pasado. Estábamos de acuerdo en ese punto. Entonces le pedí su nombre, para explicar en la carta que el señor administrador me había dicho cuál era la vía para presentar mi queja. Bueno, me trató mal, me dijo que no me daría su nombre y que me fuera, se dio media vuelta y se largó. ¿Usted no lo puede creer? Pues yo estaba allí y les juro que así pasó.

Luego de eso atiné a prender mi cámara y a pedir el libro de reclamaciones por el mal trato que este sujeto me había dado. No quisieron dármelo y, no sólo eso, se fueron a buscar al administrador que mandó al desvío al señor que atendía. Él se encontraba escondido detrás de una columna como podrán ver en el video.

Cuando por fin se dignó a atenderme, volvió a repetir que no me iba a dar su nombre y me dio el libro de mala gana. Pero todo esto lo pueden ver en el video y como hacia el final se revela que su nombre es: José Franco. Demás está decir que la forma en la que se fue sin despedirse y se acercó de nuevo a pedirnos que nos fuéramos, fue de lo peor.

Quiero agregar algo más: Moví mi queja por redes sociales lo más cerca al evento que pude, el mismo día. Son las 10.30 de la noche del 01 de Agosto y hasta ahora no recibo respuesta por ese medio de parte de Norky’s.

Algunos amigos míos compartieron mi indignación y publicaron en sus redes sociales mi queja. Miren el nivel de cultura de algunos degenerados que creen que a las mujeres nos hacen un favor cuando nos acosan en la calle.


No pienso quedarme de brazos cruzados, me asesoraré con abogados y llevaré esto hasta el final. Me lo debo a mí, se lo debo a todas las mujeres que como yo se sintieron impotentes, indefensas por un Estado que no legisla sobre este tipo de agresiones cotidianas, indefensas también por una cultura machista y transgresora que valida este tipo de conductas y las convierte en algo sin importancia. Y como las empresas como Norky’s se suman a este tipo de abusos y cuyos administradores optan por ser tan patanes como quienes me agredieron, siendo cómplices además del acoso. Si querías pedir tu delivery de Norky’s y eres mujer, piénsalo bien.

Aquí el video

Aquí la queja escaneada


Actualización 02 de Agosto: El alcalde de Miraflores, Jorge Muñoz, me hizo llegar una imagen de la carta que la Municipalidad envió a Norky’s el día de hoy.

Carta Alcalde


Actualización 02 de Agosto: La pollería Norky’s ha respondido a mi reclamo sobre la atención brindada por el administrador del local. Estoy pidiendo que me den los nombres de los vigilantes y de la empresa para hacer las denuncias pertinentes.


Actualización 06 de agosto: Recibí un correo de respuesta de la pollería Norky’s donde me explican las sanciones que han recibido tanto los vigilantes como el administrador del local. El día lunes 12 nos reuniremos, los gerentes y yo, para conversar sobre lo ocurrido.


Escrito por

Ingrid Soria

intensamente loca o locamente intensa


Publicado en

Mi mula blog

El blog de noticias de Ingrid Soria Torres