canta ícaros

SOBRE EL ACOSO Y SUS VALIDACIONES

Publicado: 2013-08-04

A raíz de mi denuncia pública sobre acoso callejero muchas respuestas se han dado en las redes sociales y, si bien estoy perdiendo un poco mi tiempo en este caso, quiero responder algunas.

Quiero decirles que no quiero victimizarme, fui víctima de acoso callejero. Así de sencillo. Por otro lado, no fui, no soy ni seré la única mujer quien ha sido acosada y agredida en las calles. Esta última no es de las experiencias más desagradables que he vivido pues en el pasado me metieron muchas veces la mano, pasó de ser una agresión verbal a ser física. No tenía por qué contar estos hechos terribles que tuve que sufrir porque son incómodos, me hacen sentir asco y me generaron muchos traumas. También tuve que, como muchas otras mujeres, presenciar la masturbación abierta de un degenerado en el bus. Sí, vi su pene fuera de su pantalón. Queridx lector(a), ¿cree que es agradable para mí recordar estos episodios?

No me creo la abanderada de esta causa, sólo una mujer más que busca hacer una denuncia bajo los medios que tiene. Y, felizmente, he tenido mucho rebote en redes sociales y el apoyo de colectivos y personas conscientes de lo grave de esta situación.

Dicen que lo hago con afán de figurar, que necesito atención y que ahora, con esta “popularidad” adquirida, puedo buscarme un “machete”. Pues no, no necesito un machete, ni un cuchillo, ni una gillete. Si tengo enamorado o no, es algo que no te importa. Y no invalida mi denuncia, ni mi rechazo, ni mi repudio.

Otros me han dicho que he sido escandalosa, prepotente y malcriada en el video. Pues sí, hasta histérica, cabría decir. Yo no llegué al local con la cámara prendida, pedí al cajero de manera muy educada que me atendiera el administrador y le di mi nombre completo. Una vez que se acercó el administrador le pedí que habláramos en un espacio más privado y me dijo que no (ahora me pregunto ¿por qué tenía que esconder mi reclamo?). Una vez que le conté lo sucedido el señor José Franco, administrador de la pollería Norky’s de la segunda cuadra de Pardo en Miraflores, me trató muy mal, realmente muy mal. Dijo que la empresa de vigilancia era otra aparte de la pollería -en esto estamos de acuerdo- y que si quería quejarme enviara mi carta a Norky’s. Ya el señor Franco había levantado la voz y me preguntó: ¿Qué más quiere? Luego de eso, le pedí el nombre de la empresa y su nombre, me dijo que no me lo daría, me dijo que yo ya sabía lo que tenía que hacer y que me fuera (todo esto de manera muy grosera) y se fue, sin decirme adiós o esperar que terminara, simplemente me dio la espalda. Fue allí y sólo allí que prendí mi cámara del teléfono y que pedí el libro de reclamaciones, y todo lo que pueden ver en el video. No, el video no ha sido editado.

Hay de arranque una falta grave, el libro de reclamaciones debe estar a disposición del cliente y mostrarse en todo momento. Por tanto, el personal de Norky’s cometió una infracción. Pero al margen de eso, me han dicho bruta y demás adjetivos por mezclar papas con camotes. Pues, ahora entiendo cómo está de mal la comprensión lectora en nuestro país, pues en la hoja de reclamo se puede leer que mi queja versa sobre el maltrato del administrador y no sobre el acoso del personal de vigilancia.

En otros comentarios usted puede leer como muchos aseguran -como si hubiesen estado allí- que el hecho se dio en la madrugada en la calle. Pues lamento desilusionarlos, yo pasé a las 11 de la noche y los vigilantes se encontraban dentro del local, en el estacionamiento, para ser más específicos. Y en medio de la oscuridad no pude identificarlos más que como el personal de vigilancia por su vestimenta. Además, debo decir que le pregunté al administrador por la empresa de vigilancia para enviarles una carta notarial y no me dio razón alguna. Repito, en todo momento el señor José Franco me trató mal.

Otras de las cosas que me han dicho es que soy una resentida. ¿Los que lo dicen me conocen personalmente? Me han dicho que además soy lesbiana y feminista, como si esto fuera una agresión. Nuevamente, si lo soy, a usted, queridx lector(a), no le importa.

Un sujeto llegó a decir que todo esto lo decía por haber sido víctima de vigilantes y que si hubiesen sido blanquitos miraflorinos seguro habría las piernas. ¿Usted no lo cree? Pues lx invito a pasear por los comentarios del post anterior.

Y bueno, muchas agresiones más y justificaciones del acto más asqueroso como es el acoso callejero o como dijeron, un acto de galantería que ni yo ni nadie podrá eliminar. A mi, en lo particular, no me gusta que nadie, tenga la apariencia que tenga, me diga nada en la calle con respecto a mi aspecto físico. Ese acto “galante” me genera arcadas.

Muchos se pregunta: ¿Por qué ahora? Y yo respondo con otra pregunta: ¿Por qué no? ¿Es que acaso hay un periodo de tiempo especial en el cual una mujer puede indignarse?

Aquí el estado de Gastón Acurio sobre el acoso y agresión a mujeres en el país.




Escrito por

Ingrid Soria

intensamente loca o locamente intensa


Publicado en

Mi mula blog

El blog de noticias de Ingrid Soria Torres